Los Tampa Bay Buccaneers perdieron 17-14 contra los Green Bay Packers en el Raymond James Stadium y ya están 0-4. La derrota vuelve a dejar al descubierto los mismos problemas de las últimas semanas: una ofensiva sin identidad, una defensa incapaz de presionar al quarterback rival y un cuerpo técnico que sigue sin encontrar respuestas. Esta vez, además, Todd Bowles terminó tomando una decisión decisiva que dejó a Jalon Daniels, un rookie no drafteado que disputaba su primera titularidad en la NFL, ante una cuarta oportunidad que podía haber gestionado de otra manera.
Baker Mayfield no estaba disponible. La responsabilidad recaía sobre Daniels, que bastante hizo con mantener a Tampa Bay con opciones hasta el final. Los Buccaneers tuvieron oportunidades, recuperaron balones importantes y llegaron a los últimos minutos con posibilidades de empatar. Sin embargo, volvieron a quedarse cortos.
El marcador fue de 17-14. El problema es que Tampa Bay lleva cuatro semanas sin ofrecer motivos suficientes para confiar en su dirección deportiva y técnica.
Jalon Daniels merecía algo más que cargar con toda la responsabilidad
Hay que empezar por el quarterback. Jalon Daniels terminó su primera titularidad profesional con 19 pases completos en 27 intentos, 148 yardas, un touchdown y dos intercepciones. También aportó 55 yardas terrestres en ocho carreras.
Sus dos intercepciones fueron errores importantes. La primera llegó cuando intentó forzar un pase hacia Emeka Egbuka y Evan Williams aprovechó la oportunidad. La segunda, después de una serie que había permitido a Tampa acercarse al descanso con opciones de sumar puntos, dejó a Green Bay en una posición favorable para anotar un field goal de 58 yardas antes del intermedio.
Daniels tiene responsabilidad en esas decisiones. Es un quarterback novato, debe aprender a proteger el balón y tiene que mejorar su lectura de las coberturas. Pero también hay que valorar el contexto: debutaba como titular en la NFL, con un ataque que lleva semanas sin funcionar, una línea ofensiva que no transmite seguridad y un coordinador que todavía no ha conseguido construir un sistema reconocible.
Con todo eso alrededor, el rookie consiguió completar casi el 70 % de sus pases, superar las 200 yardas de producción combinada entre pase y carrera y mantener a su equipo a una posesión de distancia hasta el final.
¿Fue un partido perfecto? En absoluto. ¿Se le puede exigir que tome mejores decisiones? Por supuesto. ¿Es razonable convertirlo en el principal responsable de una derrota que vuelve a señalar las carencias estructurales del equipo? Ni mucho menos.
El mayor problema de Tampa Bay no es que un quarterback no drafteado cometa errores en su primera titularidad. Es que el cuerpo técnico no está ofreciendo a sus jugadores un entorno que les permita competir con garantías.
Todd Bowles: decisiones que explican por qué Tampa no despega
La situación de Todd Bowles empieza a ser insostenible desde el punto de vista deportivo. Cuatro partidos, cuatro derrotas y un equipo que transmite cada vez menos confianza. Los Buccaneers siguen jugando encuentros ajustados, pero esa circunstancia ya no sirve como argumento para justificar el trabajo del entrenador.
Perder por tres puntos puede ser consecuencia de la mala suerte en una tarde concreta. Perder una y otra vez por márgenes pequeños obliga a examinar qué ocurre durante los partidos, cómo se preparan y qué decisiones se toman cuando llega el momento de la verdad.
Contra Green Bay hubo varias cuestiones que merecen una explicación.
La gestión del reloj volvió a quedar bajo sospecha
La recta final de la primera mitad dejó una oportunidad para cuestionar la gestión de los tiempos muertos. Tampa Bay había conseguido avanzar y estaba intentando construir una última opción de anotación, pero la segunda intercepción de Daniels cambió completamente el escenario.
Green Bay recuperó el balón y, aunque quedaba poco tiempo, pudo sumar tres puntos con un field goal de 58 yardas. Esos puntos terminaron formando parte de un marcador final de tres de diferencia.
La gestión del reloj no puede analizarse únicamente desde el resultado, pero sí exige preguntarse si todas las decisiones disponibles se utilizaron correctamente. Cuando un equipo está 0-3, necesita aprovechar cada posesión y cada segundo. Los errores de ejecución ya son suficientes como para añadir dudas sobre la administración de esas situaciones.
Y el problema se extendió al último cuarto, cuando Tampa tuvo que decidir cómo jugarse sus opciones de empatar.
La cuarta oportunidad que Bowles decidió entregar al rookie
Con 17-14 en el marcador, Tampa Bay todavía podía forzar la prórroga. Después de que Jacob Parrish interceptara a Jordan Love, la defensa había conseguido devolverle el balón a una ofensiva que tenía una última oportunidad para buscar el empate.
Daniels consiguió mover las cadenas con ayuda de Bucky Irving, Chris Godwin y Cade Otton. Pero un sack dejó a los Buccaneers en una tercera oportunidad y 16 yardas por avanzar. Después llegó el cuarto down: cuarta y 11, con el partido prácticamente en juego.
La alternativa era intentar un field goal de aproximadamente 65 yardas con Chase McLaughlin o mantener la ofensiva sobre el campo. Bowles eligió la segunda opción.
El intento de pase terminó en incompleto después de que la presión llegara hasta Daniels, y ahí se acabó el partido.
Hay que ser justos con la dificultad de la decisión. Un field goal de 65 yardas es un intento extraordinariamente complicado, incluso para un pateador de la calidad de McLaughlin. Tampoco había garantías de que la ofensiva consiguiera las once yardas necesarias. Cualquiera de las dos alternativas podía salir mal.
Pero la cuestión es otra: ¿qué plan tenía Bowles para gestionar la última posesión de un partido que Tampa podía empatar?
La ofensiva acabó dependiendo de una conversión muy difícil de un quarterback que estaba disputando su primer partido como titular. El entrenador tenía que elegir entre dos opciones complicadas, pero su responsabilidad era valorar todas las posibilidades y asumir él mismo el peso de esa decisión.
Daniels no puede convertirse en el escudo de un cuerpo técnico que lleva cuatro semanas sin encontrar soluciones. El rookie debe responder por sus errores, pero Bowles debe responder por los suyos.
Y la derrota deja una pregunta inevitable: ¿cuánto margen más necesita este proyecto para demostrar que puede competir de forma consistente?
Zac Robinson y una ofensiva que sigue sin identidad
Si Bowles debe responder por la gestión global del equipo, Zac Robinson tiene que explicar qué pretende construir en ataque.
Los Buccaneers no encuentran continuidad. Las jugadas parecen desconectadas, la línea ofensiva sufre y el ataque necesita demasiado esfuerzo para conseguir avances que otros equipos generan con mucha más naturalidad. La ausencia de Mayfield complicaba el panorama, pero no explica todos los problemas que Tampa arrastra desde el inicio de la temporada.
El ataque terminó con 14 puntos. Su mejor momento llegó cuando pudo mezclar carreras, movimientos del quarterback y pases a sus receptores. Sin embargo, la sensación general fue la de una unidad que necesita demasiado para producir demasiado poco.
Chris Godwin volvió a demostrar que puede ser una pieza fiable. Terminó con seis recepciones en siete objetivos, mientras que Cade Otton lideró al equipo en recepciones con cuatro, aunque solamente consiguió 37 yardas. Ted Hurst también aportó una recepción de 21 yardas en un momento importante.
Hay talento para hacer más. Lo que falta es una estructura ofensiva que lo aproveche.
Emeka Egbuka necesita participar de manera consistente en el plan de juego. Godwin debe recibir oportunidades que exploten sus virtudes. La carrera tiene que ayudar a quitar presión al quarterback, y la protección debe permitir que las jugadas se desarrollen.
Robinson tampoco puede limitarse a justificar sus decisiones por la ausencia del titular. Su trabajo consiste precisamente en preparar alternativas para cuando las circunstancias cambian.
Y aquí llega una de las decisiones más difíciles de entender: Sean Tucker acabó el encuentro con solamente tres carreras para diez yardas, pese a que su participación produjo una de las mejores secuencias ofensivas de Tampa.
Sean Tucker: la solución estaba en el campo
Durante buena parte del encuentro, los Buccaneers encontraron dificultades para establecer el juego terrestre. Bucky Irving terminó como máximo corredor del equipo con 61 yardas en 16 intentos, mientras Daniels añadió movilidad y capacidad para escapar de la presión.
Pero Sean Tucker también dejó su huella.
En el segundo cuarto, con Tampa buscando responder al primer touchdown de Green Bay, el corredor convirtió una cuarta oportunidad y una yarda en una carrera de ocho yardas. Poco después, recibió el balón en segunda y gol desde la yarda dos y encontró la zona de anotación para empatar el partido a siete.
Tres carreras, diez yardas y un touchdown. Una participación limitada que, aun así, produjo un resultado tangible.
¿Por qué no tuvo más oportunidades?
No se trata de afirmar que Tucker hubiera resuelto todos los problemas ofensivos. Se trata de exigir coherencia. Cuando un jugador aprovecha sus oportunidades y ayuda a mover el marcador, el cuerpo técnico debe valorar cómo puede incorporarlo más al plan de juego.
La gestión de los recursos disponibles también forma parte del trabajo de un coordinador ofensivo. Y Robinson necesita demostrar que es capaz de identificar qué funciona, insistir en ello y ajustar lo que no está dando resultado.
La defensa: dos robos de balón y demasiadas facilidades
La defensa de Tampa Bay tuvo momentos importantes. A’Shawn Robinson forzó un fumble de Kaleb Johnson cuando Green Bay amenazaba con ampliar su ventaja, y Zyon McCollum recuperó el balón dentro de la yarda cinco. Más tarde, Jacob Parrish interceptó a Jordan Love y volvió a dar una oportunidad a la ofensiva.
Esas jugadas mantuvieron vivo al equipo.
Sin embargo, la actuación defensiva volvió a dejar carencias preocupantes, especialmente en la presión al quarterback y en la defensa contra la carrera.
Jordan Love apenas recibió dos golpes durante el partido. La línea ofensiva de Green Bay llegaba con problemas importantes, pero Tampa no consiguió aprovecharlos para incomodar de manera constante al pasador. Chris Brooks promedió 7,5 yardas por carrera en cuatro intentos y Kaleb Johnson consiguió 5,3 por intento en ocho carreras.
Es demasiado espacio para un ataque terrestre que llegaba al encuentro con dificultades.
Y la cuestión de la presión preocupa especialmente. Yaya Diaby necesita recuperar presencia, mientras que el grupo de pass rush debe producir mucho más. Los blitzes de Bowles pierden buena parte de su sentido cuando no consiguen alterar las lecturas del quarterback y, al mismo tiempo, dejan espacios que el rival puede explotar.
Josiah Trotter volvió a dejar señales positivas con nueve placajes. Elijah Roberts también continúa mostrando argumentos para convertirse en una pieza útil de la línea defensiva. A’Shawn Robinson fue decisivo con el fumble y Parrish respondió con una intercepción.
Hay jugadores que siguen compitiendo. Lo que falta es que ese esfuerzo individual se traduzca en una defensa capaz de controlar los partidos.
Jason Licht también tiene trabajo por delante
La responsabilidad no termina en Bowles y Robinson. Jason Licht y la dirección deportiva deben evaluar por qué una plantilla con jugadores de talento está ofreciendo un rendimiento tan pobre.
La línea ofensiva no está dando garantías, la presión sobre el quarterback rival resulta insuficiente y el ataque no ha encontrado una fórmula que funcione de manera consistente. Son problemas que afectan a distintas unidades y que no se pueden solucionar únicamente cambiando una llamada de juego.
La renovación de Baker Mayfield por tres años y 165 millones de dólares también condiciona las decisiones futuras. Tampa apostó por él como quarterback de referencia y ahora necesita determinar cómo construir un proyecto competitivo alrededor suyo.
La lesión de Mayfield ha dejado al descubierto la falta de alternativas inmediatas, pero tampoco sería justo atribuirle al suplente todos los males del equipo. La planificación de una plantilla exige contar con soluciones cuando el titular no puede jugar.
Con cuatro derrotas, Licht tiene que revisar el rendimiento del cuerpo técnico, la composición de la plantilla y las necesidades prioritarias de cara a 2027.
Y debe hacerlo sin dejar que el contrato de nadie, incluido el de Mayfield, impida una evaluación deportiva honesta.
¿Ha llegado el momento de pensar en 2027?
Con un balance de 0-4, es comprensible que la conversación empiece a desplazarse hacia el próximo Draft. Pero conviene distinguir entre aceptar la realidad competitiva y rendirse en octubre.
Tampa Bay no necesita perder deliberadamente. Necesita encontrar respuestas, evaluar a sus jugadores y tomar decisiones que permitan construir un equipo mejor. Si los resultados siguen llegando de la misma manera, las consecuencias deportivas serán inevitables.
El contrato de Mayfield hace menos probable que los Buccaneers seleccionen un quarterback en una posición alta del Draft para convertirlo inmediatamente en el nuevo titular. Sin embargo, una elección elevada seguiría ofreciendo oportunidades para reforzar la plantilla, negociar un traspaso o incorporar a un jugador diferencial.
Jeremiah Smith, receptor de Ohio State, aparece como uno de los grandes nombres que pueden marcar el Draft de 2027. Su posible llegada a Tampa resulta atractiva sobre el papel, especialmente junto a Egbuka y Ted Hurst, pero queda mucho camino hasta conocer el orden definitivo y las decisiones de cada franquicia.
La prioridad, ahora mismo, es otra: determinar quién debe dirigir el proyecto y qué necesita cambiar para que Tampa vuelva a competir.
Próxima parada: Dallas, sin tiempo para respirar
Los Buccaneers pasan de la derrota contra Green Bay a una semana corta que termina con la visita a los Dallas Cowboys el jueves por la noche.
Con un 0-4, la presión aumenta. Mayfield y su estado físico seguirán siendo una cuestión fundamental, mientras que el cuerpo técnico tendrá muy poco tiempo para preparar el siguiente encuentro.
Tampa necesita una respuesta inmediata, pero esa respuesta no puede consistir únicamente en pedirle a sus jugadores que compitan más. Debe verse en la preparación, en la selección de las jugadas, en la gestión del reloj y en la capacidad para aprovechar las oportunidades que ofrece cada partido.
La derrota contra Green Bay deja motivos para reconocer el trabajo de Daniels, Tucker, Robinson y Parrish en momentos concretos. También deja motivos para exigir mucho más a Bowles, Robinson y Licht.
Cañonazo final
Los Buccaneers están 0-4 y el barco sigue haciendo agua. Jalon Daniels cometió errores, como era previsible en su primera titularidad, pero mantuvo a Tampa con opciones hasta el final. La defensa le dio dos oportunidades adicionales y el equipo llegó a la última posesión con la posibilidad de empatar.
Entonces Bowles decidió jugarse el partido en cuarta y 11, dejando la responsabilidad final en manos del rookie.
El intento falló. La derrota fue para Tampa y las preguntas vuelven a señalar al mismo sitio.
Zac Robinson debe demostrar que sabe construir una ofensiva. Todd Bowles debe demostrar que puede dirigir un equipo competitivo y gestionar los momentos decisivos. Jason Licht debe evaluar si el proyecto actual tiene futuro con las personas que lo conducen.
Porque el problema ya no es perder por tres puntos. El problema es que, semana tras semana, los Buccaneers encuentran nuevas formas de llegar al final sin haber hecho lo suficiente para ganar.
Y en Tampa Bay, alguien tiene que empezar a dar explicaciones.
🏴☠️ APOYA A GO BUCS
Si te gusta nuestro trabajo, ayúdanos a seguir creciendo y a llevar la actualidad de los Tampa Bay Buccaneers a toda la comunidad hispanohablante.
- Sigue a GoBucs en Instagram y comparte nuestros artículos con otros aficionados.
- Suscríbete a Cañones y Football en YouTube.
- Síguenos en Twitch.
- Entra en La Taberna del Grog de GoBucs y únete a nuestra comunidad.
- Enrólate en nuestra tripulación.
Equípate con los colores piratas
- Compra en Fanatics y utiliza el código EXTRA15.
- Visita la NFL Shop y encuentra tu equipación favorita.
Tu compra apoya a GoBucs sin coste extra para ti.
