Bucs 31 – Packers 26

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Y la primera parte del sueño se cumplió: los Buccaneers jugarán el partido por el título de la NFL el 7 de febrero en el Raymond James, tras proclamarse campeones de la Conferencia Nacional al ganar a los Packers en la tundra helada del histórico Lambeau Field.

El partido comenzó bien: un drive de cuatro minutos, con dos magníficas jugadas en tercer down, especialmente un 3º & 13 conseguido por Chris Godwin, cristalizaba en un pase de touchdown de Brady para Evans, colocando a los Bucs en ventaja.

Green Bay veía frustrado su ataque cuando, en tercer down, Rodgers sufría el primero de los 5 sacks que recibió durante el encuentro. Teníamos la posibilidad de poner algo de tierra de por medio, pero los Packers nos dieron de nuestra propia medicina y cortaban esa posibilidad mediante el único sack que lograron. En su respuesta, Green Bay consigue un touchdown de 50 yardas que empataba el partido en el inicio del segundo cuarto.

Tampa Bay respondió con dos latigazos: un pase de 52 yardas para Godwin y una extraordinaria carrera de Fournette de 20 yardas devolvieron la delantera a los nuestros, que se consolidó cuando, tras un largo drive de Green Bay, la defensa de los Bucs consigue que, disfrutando de 1º y gol en la yarda 6, los Packers tengan que conformarse con un field goal.

Con 14 a 10 a favor, el ataque no consigue llegar siquiera a distancia de field goal y se devuelve el ovoide a Green Bay con poco más de dos minutos en el marcador. Con todos nosotros deseando que no se moviera el marcador, pues los Packers comenzaban recibiendo en la segunda parte, se produce una jugada crucial: SMB intercepta el balón en el medio campo y recupera la posesión para Tampa. Teníamos 28 segundos para intentar anotar. Convertimos un 4º y 4 y, a falta de 8 segundos para llegar al descanso, Brady se saca una bomba que vuela más de 50 yardas para que Scotty Miller la recoja en la zona de anotación. Medio partido ya jugado y estábamos 21 a 10 a nuestro favor.

Leonard Fournette, a punto de entrar en la zona de anotación. (Foto: Buccaneers.com)

La vuelta del descanso fue un puñetazo encima de la mesa por parte de la defensa de los Bucs, dispuesta a dejar huella en este partido de final de Conferencia. Un placaje de Jordan Whitehead provocaba un balón suelto que era recogido por Devin White, que lo lleva hasta la yarda 8 de Green Bay. En el primer intento, Brady conectaba con Brate y Tampa Bay se distanciaba hasta el 28 a 10.

Rodgers guiaba a los Packers hasta la zona de anotación. Iniciábamos el ataque gozando de dos anotaciones de ventaja, 28 a 17. Pero somos los Tampa Bay Buccaneers y no podía ser que tuviéramos un partido tranquilo: Brady era interceptado y, tras defender hasta cuatro jugadas en nuestra zona roja, Green Bay conseguía anotar otro touchdown aunque fallaba la conversión de dos. La cómoda ventaja de 11 quedaba reducida a 5 puntos.

El momentum del partido era de los rivales y el ataque bucanero hizo poco por cambiarlo, pues lanzamos dos intercepciones seguidas, siendo muy dolorosa la primera de ellas, ya que estábamos a distancia de field goal y quien más, quien menos, hacíamos cuentas con tres puntos a nuestro favor, al menos. Pero, una vez más, un partido más, emergió la defensa para dejar estas intercepciones en sólo una estadística, puesto que consiguió que, en ambas ocasiones, los Packers se fueran de vacío, matando ambos drives de Green Bay con sendos sacks en tercer down.

En nuestro siguiente ataque conseguíamos anotar un field goal y afrontábamos el ataque de los Packers con casi 5 minutos restantes. No conseguíamos pararlos y Green Bay se plantaba en nuestra yarda 8. Pero ahí ya fue otra cosa: se defendieron con éxito tres jugadas y, con cierta sorpresa, veíamos como el Head Coach quesero optaba por el field goal en lugar de jugarse el 4º down.

Aprovechamos ese «regalo» y conseguimos los primeros downs necesarios para certificar la victoria y ganarnos el muy merecido derecho a disputar la Superbowl LV en nuestro estadio.

Lo mejor: Que ganamos, para qué nos vamos a engañar. La vuelta de Vita Vea. La presión a la que sometimos a Rodgers. El ataque en el primer tiempo. El oportunismo de nuestra secundaria.

Lo peor: El colapso del ataque en la segunda mitad del partido. Carlton Davis no tuvo su mejor actuación.

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