Los Tampa Bay Buccaneers necesitaban una victoria que cambiara el rumbo de su temporada. Y vaya si la consiguieron. Bajo una lluvia constante en el Raymond James Stadium, los Bucs aplastaron a los Atlanta Falcons por 16-0 en un partido que devolvió a Tampa Bay su identidad más física: correr, golpear y dejar al rival sin respuestas. No fue una victoria bonita en términos de espectáculo ofensivo. Tampoco hacía falta. Los Buccaneers encontraron en su juego terrestre y en una defensa extraordinaria los argumentos suficientes para firmar su primera victoria…
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