La temporada NFL 2025/26 ya ha concluido oficialmente, después de que los Seattle Seahawks dominaran con autoridad a Drake Maye y a los New England Patriots en Santa Clara para levantar el segundo trofeo Lombardi de su historia. Mientras algunos equipos ya piensan en la próxima temporada, los aficionados esperan al Draft para ver cómo sus franquicias solucionan sus necesidades más urgentes.
En el caso de los Tampa Bay Buccaneers, los principales agujeros del roster parecen estar en el pass rush y en la posición de inside linebacker. El equipo necesita un cazamariscales de élite que complemente a Yaya Diaby y, con la probable retirada de Lavonte David, perderá parte del liderazgo defensivo que ha marcado la identidad del equipo durante años.
Sin embargo, los desafíos de Tampa no se limitan a la defensa. También hay decisiones clave en ataque, y una de las más importantes gira en torno al futuro de Mike Evans.
Argumentos para separarse de Mike Evans
Para entender el debate, primero hay que ponerse en el peor escenario posible. Evans viene de una temporada acortada por lesiones y tiene 33 años, una edad que en la NFL —y especialmente en la posición de receptor— ya se considera avanzada.
En octubre de 2025 sufrió una fractura de clavícula en un partido contra los Lions tras lanzarse a por un pase alto de Baker Mayfield y caer de forma aparatosa. Fue una jugada desafortunada que podría haber lesionado a cualquier jugador.
Sin embargo, su lesión muscular en el isquiotibial a principios de temporada genera más dudas. Aunque este tipo de problemas puede afectar a jugadores de cualquier edad, es cierto que los receptores veteranos suelen ser más propensos a sufrir lesiones de tejidos blandos. Refirmar a Evans implica asumir el riesgo de que este tipo de dolencias vuelvan a aparecer.
Argumentos para mantenerlo en Tampa
Por otro lado, también existe un escenario muy atractivo si los Buccaneers deciden renovarlo. Evans es, a día de hoy, un futuro miembro del Salón de la Fama. Su legado en Tampa Bay es incuestionable y su consistencia ha sido histórica.
Antes de las lesiones de 2025, acumuló 11 temporadas consecutivas superando las 1.000 yardas de recepción, una racha impresionante teniendo en cuenta los cambios de quarterback y coordinadores ofensivos que ha vivido el equipo.
Además, fue campeón de la Super Bowl en 2021 y es uno de los pocos jugadores que aún recuerdan lo que significa ganar en Tampa Bay. Su experiencia y liderazgo pueden ser fundamentales para una plantilla joven que busca consolidar su identidad competitiva.
El encaje en el esquema ofensivo
El debate sobre su continuidad también depende del sistema ofensivo previsto para la temporada 2026/27. Todo indica que el esquema seguirá encajando bien con las habilidades de Evans.
Las previsiones de yardas de recepción para el veterano rondan las 950, una cifra inferior a la de un receptor número uno clásico, pero notable para un jugador de 33 años que viene de varias lesiones.
Su físico —especialmente su altura y fuerza— sigue convirtiéndolo en un objetivo ideal para Baker Mayfield. Aunque Tampa cuenta con Chris Godwin, Jalen McMillan y Emeka Egbuka, ninguno posee el tamaño dominante de Evans, que continúa siendo letal en balones divididos y situaciones de uno contra uno.
Además, su conexión con Mayfield ha demostrado ser un recurso de seguridad cuando el quarterback está bajo presión.
Una NFC South abierta
La continuidad de Evans también tendría un impacto importante en la estabilidad del equipo. Tampa Bay sigue siendo un ataque orientado al pase, y en una NFC South que parece abierta, mantener una referencia ofensiva experimentada podría ser clave.
La división fue la única que tuvo un campeón con récord negativo la pasada temporada. Carolina muestra signos de mejora, pero aún no es un gigante, mientras que Saints y Falcons no parecen favoritos claros. Si los Buccaneers consiguen reforzar la defensa y añadir profundidad en el backfield, podrían tener una oportunidad real de conquistar la división.
Un contrato corto parece la solución lógica
La mejor fórmula para ambas partes podría ser un contrato corto. La gerencia debería considerar a Evans una prioridad antes de que otro equipo lance una oferta agresiva por el receptor veterano.
La estabilidad organizativa —con las extensiones del general manager Jason Licht y el head coach Todd Bowles— puede ayudar a convencer a Evans de continuar. Un acuerdo de un año por alrededor de cuatro millones de dólares, con opción de equipo para un segundo año, parece razonable.
Si vuelve sano tras la offseason, Evans podría tener una última oportunidad de luchar por un segundo anillo y consolidar aún más su legado histórico con la franquicia.
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